lunes, 15 de junio de 2009 0 comentarios

ISRAEL KANTOR O EL REGRESO DE BENNY MORÉ




Tras una larga, penosa, inexplicable cura a la que fuera sometido durante los recalcitrantes años de la sociofobia marxistoide, el regreso del "bárbaro" Beny Moré a la cabeza de esa incunable constelación de intérpretes y creadores consumados del folclor isleño, se hace sentir de nuevo, refrescando los aires de la música caribeña.

Beny al igual que Machito, Miguelito, Bebo,Vicentico, Alfredo y Chucho Valdés, Israel López "Cachao", La Sonora Matancera y su incontable lista de gloriosos herederos, han retornado al fín a ocupar el inuestionable primer lugar del que desde los centros del poder político se les quiso borrar, al confundirse el ejercicio de su arte con el más perverso retrato del capitalismo. Decenas de ilustres gusanos del imperialismo yanki, errantes vagabundos que exhumaban su dolor de proscritos y el afilado metal de su exilio, han vuelto a escucharse y ya no solo en los programas de las madrugadas de la radio isleña sino hasta en los corredores de los centros de poder oficial.

No ha sido extraño que en su lento, irremediable, soberbio e inocultable retorno a las podridas leyes del mercado y creación de plusvalía, el régimen cubano haya decidido insertar buena parte de su estrategia de reconstruir los perdidos hilos del tejido social, retomando la música provinciana como un nuevo objetivo estratégico. Curiosamente, la "Nueva Trova", la denominada canción social y comprometida en la defensa del proyecto político del estado permanece en un plano distinto y reservada para los eventos políticos de masas. Mientras tanto se le abre una ventana de aire fresco para revivir el delicioso y ronco esqueleto de Compay Segundo paseándose a sus anchas por las calles de Santiago de Cuba, tanto como el abierto acceso a las viejas luminarias del Tropicana, de "Dos Gardenias" para continuar tratando de adecentar la herrumbre de persecuciones y destierros a que fueran sometidos por más de cuatro décadas.

Solo así puede explicarse esta salida a escena del lamentado Israel Kantor, al lado de viejas estrellas agrupadas en la Tropicana All Stars, las mismas que iluminaron el firmamento aquel amanecer de fin de año del cincuenta y ocho en La Habana y en eso llegó Fidel... y en verdad, se acabó la diversión. Y en medio siglo todo sigue igual como en los poemas de Miguel Hernández, uno de aquellos donde se mata la libertad solo para descubrir que sobrevive en las ondas de los aires.
lunes, 18 de mayo de 2009 0 comentarios

Bebo & Cigala - Lágrimas Negras (2003)



Este loco mundo de circunstancias inverosímiles, crea unos hechos del espíritu que de tiempo en tiempo, nos conmocionan. Para bien o para mal eso ha sucedido con esa impensada unión de un transhumante músico caribeño como el Bebo Valdez, alejado por medio siglo de su Cuba natal y anclado por los exilios que impone el amor y la guerra en la fría península escandinava y un muchachón flamenco de mirada sensual y de cante jondo como Diego El Cigala. En la historia de ésta grabación hay mucho de casual y mágico, de eso que llaman la química de los sentimientos, cuando nadie entiende cómo ni por qué se confabulan las constelaciones para que algo grandioso suceda.

"Lágrimas negras", por ejemplo, en esa fusión transfixiante de nuestro son eterno, santiaguero, caribeño, pleno de tumbaos y pregones que nos identifican con lo inimitable del trópico, de pronto asciende las gradas hacia unas alturas nuevas, de concierto formal, bajo el arpegio hechizo del Bebo con sus inmensos dedos de tabaco Piñareño, aupado por la creatividad de Paquito de Rivera en su saxo y luego se desgrana este chico extraño, para contarnos con su ronca voz de pitillero irremediable que "...allá en el guadalquivir, la gitana lava, los niños en la orilla viendo los barcos pasar...." una deliciosa canción popular, adquiere una dimensiones de danza sonera.

Sin embargo, lo que sucede en "Niebla del riachuelo" merece un reconocimiento especial. ¿Por cuántos años escuchamos este tango con alma de bolero del desarraigo, sin entenderlo, sin vivirlo, sin amarlo? La versión adquiere un dramatismo sublime y constituye una pieza indefinible entre la plástica y la eufonía. El acompañamiento del Bebo es sobrio, tal como si estuviese en un bar de Marsella, Santodomingo, Nueva Orleans o el eterno puerto de Buenos Aires. Y el violín ¿ Por quien llora ese violín? , decía una tarde Piazola. Ese violín, como las campanas de Hemingway, dobla y llora por tí, para recordarnos que el amor es una tierna pesadilla de la cual no quisièramos salir nunca.

Todo en ésta pequeña obra resuma una nostalgia ajena y una culta bohemia premonitoria de no se cuantas horas de contemplación. Esta deliciosa colección debe compartirse, y es la mejor manera de comprender, que aunque no hay nada nuevo bajo el sol, hay veces que hasta el sol prolonga sus nadires para contemplar cosas nuevas sobre la vieja tierra. Seguramente que todos los pergaminos de Bebo como guarachero, sonero y guaganconero no son suficientemente conocidos en Europa, como no lo eran hasta hace poco Rubén González o Guillermo Rubalcaba. De este lado del ritmo tampoco sabíamos mucho de Cigala. Pero España nos llega. Su arte nos conmueve, nos entusiasma. Penetra en nosostros con pasión de daga y sentimiento de espina.


Lista de Canciones:


1. Inolvidable
2. 20 años
3. Lágrimas Negras
4. Niebla del riachuelo
5. Corazón Loco
6. Se me olvidó
7. Vete de mí
8. La bien pagá
9. Eu sei que vou te amar

Croniquillas
martes, 5 de mayo de 2009 1 comentarios

¿HAY BOLAS DE NIEVE EN GUANABACOA?



- “Mamá… a la negrita
Se le salen los pié e la cunita
Y la negra Mercé….
Ya no sabe que hacé…
Tu drume negrita,
Que yo va comprá nueva cunita
Que va tené capité
Que va tené cascabel.
Si tu drume yo te traigo un mamey bien colorao
Y si no drume yo te traigo un babalao
Que va ¡pau…pau…!
Tu drume negrita
Que yo va comprá nueva cunita
Que va tené capité
Que va tené cascabel”.

¿A quien se le puede ocurrir que en las viejas cabañas de un pueblo envuelto en la bruma de un mágico historial, se encuentra un sólido negro sentado al piano interpretando canciones de cuna, y nanas de negros, plenas de esa dulce picardía africana que envuelve las profundas vivencias esotéricas y sincréticas que conviven en Cuba?

Ignacio Jacinto Villa Fernández, el nene grande de Guanabacoa, hijo de una negra de budeque (tuvo trece hijos) la tierra donde los "babalaos" se dan silvestres y en cada casa sobrevive un almendro o un palo de mango bajo el cual se dan conciertos de bongó o exhuberantes ceremonias de la cultura lucumí, ritos de burundanga y de "limpieza" e invocaciones espirituales a los orichas, hizo de su peculiar y auténtico estilo de vocear como negro las creaciones de los grandes compositores cubanos de la época como Ernesto Lecuona, Maria Grever, Eliseo Grenet ( de quien inmortalizó su delicioso "Vito Manué, tu no sabe inglé") y sus propias composiciones como "Drume negrita, Ay mamá Inés, Carlota ta mori, Messie Julian, Mamá Perfecta, Espabilate" un raro, exótico, inusual coctel que le abrió escenarios en una desmesurada carrera signada por éxitos inverosímiles en América, Europa y Asia. Es de los pocos a quienes les cupo el honor llegar al Carnegie Hall y recibir ovaciones de tal magnitud, que los más empedernidos críticos de su vidriosa voz de tarro que parecía tener similitudes fonéticas con aquella disfónica y gutural de Satchmo (Louis Armstrong), acabaron adoptándolo como un verdadero fenómeno de lo negro.

Bola de Nieve es y será por siempre la antivoz, el más famoso cantante con peor voz que se haya escuchado, voz de "vendedor de duraznos y ciruelas" como él solía aceptar, con una discreta interpretación de los ritmos cubanos en su piano de estudio. ¿Pero, en dónde radicó ese intrigante, permanente matrimonio con el éxito? No cabe duda que en la magia de la autenticidad, en su loca vocación de negro, alegre, feliz de serlo, intérprete insaciable de su lenguaje de barriada y sentimientos genuinamente populares. No temió jamás a hacer el ridículo, cuando descubrió que ser auténticamente negro como le repetía su vecino Nicolás Guillén, era ser simplemente el mismo de ayer y siempre, el pregonero de las madrugadas en su suburbio habanero, el nieto de misiá tomaquina, ser vital y natural a pesar de la fanfarria de su vestido de frac con el cual lo ovacionaron en Madrid, Paris, Roma y Moscú.

Y pese a esa agreste ronquera de negra estirpe pudo contar con la admiración de Edith Piaf "el gorrión de Paris" quien se fascinó con su versión de "La vie en rose", así como la macondiana interpretación de "La flor de la canela" de Chabuca Granda , cuyo vals adquiere los ímpetus de un huracán caribeño en la voz de Bola de Nieve.

El mejor retrato de este ser excepcional que fué Bola lo hizo él mismo, unos dias antes de morir en México en 1971, cuando dijo: " Yo no canto canciones ni las interpreto. Yo soy la canción"

Los invito a recordarlo con aquel:

- “Alma mía.
Sola. Siempre sola.
Sin que nadie comprenda tu sufrimiento, tu horrible padecer.
Fingiendo, una existencia, siempre llena, de dicha y de placer…
Si yo encontrara un alma, como la mía…
Cuántas cosas secretas le contaría
Un alma que al mirarme sin decir nada
Me lo dijese todo con su mirada…
Un alma que al besarme con suave aliento
Al besarme sintiera lo que yo siento
A veces me pregunto qué pasaría
Si yo encontrara un alma como la mía”.-
O qué tal aquel: "Yo soy negro social, soy intelectual y chic...
y yo fuí a Nueva York, conozco Broadway, Paris.
Soy artista mundial y no digo mas: cha..chá.
Yo, que un dìa bailé en French, can can.
Cómo acabó en Broadway, mi bongó?
Y al volver al solar me han de llamar Messié.
Yo me llamo Julian Martinez Vidal y Ruiz
y se me orvidó que en Cuba yo fuí futí
Fui el gran gentleman de blondas allá en Paris
y hasta en haligoon yes, tes, oui, oui.
yo soy messie, pero messié, Julian
yo soy messie, pero messié, Julian
Martinez, Vidal y Ruiz!!"
sábado, 18 de abril de 2009 0 comentarios

LAS BATALLAS SE GANARON DESDE EL AIRE


“El hombre al perder su libertad, pierde su espíritu” (Homero)

En los primeros ochenta años de vida republicana, entre 1.819 y 1.899, Colombia sobrevivió a cuatro constituciones, tres golpes de estado y diecisiete guerras civiles, algunas regionales como “la guerra de los Supremos” que duró varias décadas y otras nacionales, como la que condujo hasta el poder al General Tomás Cipriano de Mosquera en 1.861 o la que terminó con la constitución de 1.863 y que en pleno Palacio de San Carlos, llevó a decir al presidente Núñez desde los balcones, después de la batalla de La Humareda, en 1.885: ¡”La constitución de 1.863 ha muerto!” E impuso la gran constitución de 1.886 que unificó al país a lo largo de más de 100 años. En el siglo XIX se peleaba todo el día y se descansaba en la noche, escribió un historiador de la época.

¡No bien había comenzado el siglo XX y nosotros ya llevábamos un año de una nueva guerra civil que duraría 1.000 días! Y en medio de esa inconciencia fratricida se perdió Panamá en 1.903, herida sin cicatrizar aún, por la cual empezamos a comprender que las armas de la república deberían tener un solo, legítimo e insobornable dueño: ¡el ejército nacional! Ahí radica la trascendencia de su fuerza histórica: mantener unida a la nación por la fuerza de la dignidad, más que por el poder de la fuerza.

A lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, hemos vivido bajo esa aureola de pueblo indomable, sometido al fuego de la guerra: la violencia ínter partidista entre 1.930 y finales de 1.960; La guerra de guerrillas desde comienzos de los setenta hasta ahora y en medio de esa demencial y desgraciada situación, aparecen los bastardos más perversos del conflicto: paramilitarismo y narcotráfico.

Sin embargo, ¿habríamos alcanzado el punto de quiebre actual entre la desilusión y la esperanza, si no se hubiese cambiado el escenario estratégico del conflicto? ¿En donde radica el progresivo debilitamiento de la subversión y el agotamiento cada vez mayor del combustible que lo sostiene, como son los dólares de los narcóticos? La respuesta es una sola: decisión política inflexible e inequívoca de combatir y cambiar el escenario del conflicto.

La historia ha demostrado que a Napoleón Bonaparte y a Hitler no los derrotó Rusia sino el “General invierno”. A las FARC, M19, ADO, Quintín Lame, EPL, Corriente de Renovación, y todas las fuerzas combinadas del paramilitarismo y narcotráfico las fue aislando, debilitando, minando y consumiendo “la decisión nacional de derrotar el miedo a terminar la guerra”, la inteligencia convertida en la más poderosa arma existente en el conflicto y el increíble desarrollo alcanzado en el nuevo escenario de la guerra: ¡el aire!

Un ejército capacitado para efectuar rápidos despliegues operacionales, sin importar hora, lugar, distancias, compuesto por entrenados y altamente calificados soldados que integran batallones dirigidos por generales en traje de fatiga como el FUDRA, desarrolló en la última década operaciones más contundentes y proporcionalmente más gigantescas que las batallas del pasado siglo. La operación aerotransportada efectuada por el ejército para la recuperación de Mitú, la “Operación Fénix” del 1 de marzo de 2.008 en la cual se dio de baja al 2º comandante de las FARC, la Operación Jaque, que llevó a nuestra fuerza a dimensiones inimaginadas, llevó a decir a un ilustre vecino que nos creíamos “el Israel de Suramérica”. ¡Ojalá lo fuéramos!, ya que el ejército de ese pequeño país conformado por 300.000 efectivos, ha derrotado cinco veces ejércitos que suman más de tres millones de soldados, sin entrar a calificar las razones de dicho conflicto.

Nadie ama la guerra. Ni siquiera el Genio de América, Simón Bolívar quien vivió entre el delirio y la epopeya se atrevió a justificarla. Una tarde de agosto de 1.980 visité Ciudad Bolívar, la antigua Angostura, pequeña villa de aire colonial español construida al otro lado del majestuoso puente sobre el Río Orinoco. Cuando recorría sus corredores, construidos en ladrillos brillantes como de arte mudéjar, encontré grabados en sus muros la respuesta a los interrogantes que hoy nos hacemos sobre las armas y la guerra. La voz del Libertador resonaba en mi corazón con estruendos de tambores y trompetas de combate:

- “¡Un pueblo ignorante y vicioso es un instrumento ciego de su propia destrucción!”.

Más adelante estaba escrito en su cursiva letra construida sobre pergaminos amarillentos:

- “¡La libertad –dice Russeau- es un alimento suculento pero de difícil digestión!”

Hoy, cualquier colombiano del montón respira aliviado cuando ve pasar un MI 17, se siente confiado cuando oye de los contundentes golpes que consiguen los Black Hawk UH60 , lee sobre las operaciones que cumplen los viejos DC3 convertidos en modernos aviones “fantasmas” o los nuevos supertucanos 29 A.
Pero esa tranquilidad es mucho más valiosa cuando se confirma que el ejército conserva el altísimo grado de credibilidad y respeto que lo mantiene al primer lugar de las instituciones más queridas por los colombianos.
jueves, 26 de marzo de 2009 0 comentarios

¿QUÉ PERMANECE OCULTO EN SICILIA ?



Es curioso, por decir lo menos, cuanto tiene de oculto el aire de ésta mediterranea isla de Sicilia, porque cuanto más distantes se encuentren de ella, quienes llevan oculto en sus genes como un polizonte innato: su aire, su nostalgia, las historias trágicas de su sentido de la vida y del amor, tienden a encontrarse a lo largo de la existencia en cualquiera de aquellos entrecruces de camino en que propicia sus encuentros.

Mario Puzzo, quien al final de sus dorados años no se cansaba de añorar los viñedos y olivares de la isla, cuya descripción enmarcando la existencia de uno de sus más connotados "hijos" Don Vito Corleone, le permitió amasar una descomunal fortuna, ató sin más premeditación que el placer de soñar a: Michael Corleone (Al Pacino) , Johnny Fontana (Frank Sinatra), Francis Ford Coppola, Don Costa y terminó enlazando toda una generación incursa en una nueva escala de valores y antivalores.

Don Costa, un bostoniano hijo de italianos llegados desde comienzos de la primera gran guerra, con el gene mágico de la composición oculto por años en los recovecos de la corteza de un cerebro organizado para la majestuosidad, habría de conocer primero el swing de Paul Anka y la sensual cadencia tropical de una voz latina como la de Eidy Gorme, antes de llegar a Paramount y toparse con el caballero dueño de "La Voz" (Frank Sinatra), otro portador del gene exótico. De ese corto circuito no podría acaecer más que sucesos que sobreviven al tiempo: arreglos únicos, una gradualidad y cadencia en los sonidos, que cada instrumento es apenas un leve, discreto, culto invitado a compartir instantes históricos en la sonografía del siglo XX. De esa maravillosa época, de los tiempos cuando "todos los hombres eramos hombres y las mujeres se divertían más", es ésta música.

¿Qué permanece oculto en Sicilia? ¿Cómo explicarse que un mafioso siciliano vaya al frente y conduzca el apoyo popular en su isla para propiciar el ingreso de los aliados en la ocupación de Italia? ¿Cómo entender que la más grande obra del arte cinematográfico del siglo XX, El Padrino, fuera una apología de los valores que se construyeron en torno al poder en dicha isla? Es cierto que en Sicilia "solo se vive dos veces", y que bajo ésta insólita percepción Nancy Sinatra tocada bajo la piel en sus raices sicilianas, hizo esa deliciosa versión para hacer más placentera la envidiable visión de la vida del Sr. James Bond?

Quiero ser uno de los voluntarios que irán a la isla para investigarlo. Y mientras ésto sucede, los invito a escuchar a Frank Sinatra y sus amigos, en especial Tonny Bennet, Bono y Charles Aznavour, bajo la batuta de Don Costa, con la certeza de que quienes me acompañen les será menos estresante oir de Irak, Wall Street, Bin Laden o Hamas. Los espero, para escuchar: Duets, The Best y Eydie Gorme en I feel so Spanish cuando recorre los cielos abiertos del Caribe de punta a punta haciendo inteligible nuestras concepciones de lo que es la Perfidia, Un telegrama, Adios, La Puerta, bajo la conducción sutil, jazzeada y por instantes convirtiendo su Gran Banda en una mariposa que aletea en nuestra percepción de lo que cadencioso y sensual.

Sinatra and Strings (1961)




Lista de Canciones:

1. I hadn't anyone till you
2. Night and day
3. Misty
4. Stardust
5. Come rain or come shine
6. It might as will be spring
7. Prisoner of Love
8. That's all
9. All or nothing at all
10. Yesterdays



Frank Sinatra - Duets (1993)


Lista de Canciones:

1. The Lady Is A Tramp (with Luther Vandross)
2. What Now My Love (with Aretha Franklin)
3. I've Got A Crush On You (with Barbra Streisand)
4. Summer Wind (with Julio Iglesias)
5. Come Rain Or Come Shine (with Gloria Estefan)
6. New York, New York (with Tony Bennett)
7. They Can't Take Away From Me (with Natalie Cole)
8. You Make Me Feel So Young (with Charles Aznavour))
9. Guess I'll Hang My Tears Out To Dry / In The Wee Small Hours Of The Morning (with Carly Simmons)
10. I've Got The World On A String (with Liza Minnelli))
11. Witchcraft (with Anita Baker)
12. I've Got You Under My Skin (with Bono)
13. All The Way / One For My Baby (And One More For The Road) (with Kenny G)

Croniquillas

martes, 24 de marzo de 2009 0 comentarios

VENEZUELA: EL REGRESO DEL CAUDILLISMO II

¿Qué enigma encierra la estela de sorpresas que deja el barco de Hugo Chávez? ¡Un mar de contradicciones! - responderá cualquier nostálgico de los tiempos de Caldera o Carlos Andrés Perez, cuando la democracia de Venezuela no estaba convertida en una caja de Pandora.

Para quienes seguimos el día a día de la Revolución Bolivariana, para quienes aún nos asalta la duda del perfecto equilibrio que debería guiar los actos de un verdadero Jefe de Estado, cada nueva "salida" de éste singular presidente latinoamericano, es como un espejo perfecto para ver la caricatura de nuestra propia realidad. En lo más íntimo de nuestra conciencia quisieramos encontrar en Chávez un átomo de certeza, una astilla de seguridad y no esa frágil y permanente demostración de un hombre que improvisa sobre la marcha la concepción de un estado igualitario, de un verdadero socialismo construido sobre las mejores virtudes de la sociedad como se percibe en la península Escandinava, en Noruega y Suecia. Pero todo es tan tropicalmente fatuo y estruendoso, que aún periodistas de la objetividad de John Anderson y hombres de la ponderación y respetabilidad de Teodoro Petkoff y el ex consejero Mickelena, no pueden ocultar la misma inevitable incertidumbre y verguenza que les provoca el histrionismo chavista.

La serie de reportajes que bajo la dirección de Ofra Bikel a continuación transcribo de manera textual, me confirman los conceptos vertidos en la primera parte de este largo estudio sobre "El último dinosaurio de los Andes".


jueves, 19 de febrero de 2009 0 comentarios

EL HELICOPTERO QUE LLEGO DEL FRIO


La relación de afecto existente entre el pueblo colombiano y el helicóptero, tiene caracteres viscerales, profundos. Difícilmente comparables a la existente en otras naciones que no hayan aprendido a sobrevivir frente a una naturaleza tan exuberante y un relieve indomeñable como el nuestro: selvas impenetrables desde tiempos inmemoriales, sierras y cadenas montañosas donde la mano del hombre apenas ha alcanzado a establecer leve dominio.

Recuerdo en los primeros años de la existencia, la llegada del presidente de la República al norte del departamento del Cauca. Fue a mediados de 1956, cuando arribó a la hacienda de San Fernando, en un helicóptero de reciente incorporación a la Fuerza Aérea. Miles de negros salieron a recibirlo y pese al estupor que produjo el aparato, pudo más la curiosidad colectiva al comprobar que existía un avión que “subía como los cuetes y volaba como los pájaros”. Aún así, la muchachada quedó fascinada con el vehículo en que llegó el Presidente más que por el ilustre personaje.

Sin embargo, un hecho heroico acaecido en el inolvidable verano de 1962, nos creó la conciencia de que el helicóptero estaba llamado a convertirse en el motivo de los sueños para los adolescentes de nuestro tiempo. En el montañero y refundido municipio de Bolívar, en pleno Macizo Colombiano, distante entonces 10 horas en carro desde Popayán por un carreteable hecho como para filmar “el salario del miedo”, se encontraba agonizante el anciano apóstol de la medicina doctor Felipe Castro, venerable y grande por mil merecimientos de una vida ejemplar al servicio de la humanidad. De pronto, dando una inolvidable demostración de coraje y audacia, un arriesgado piloto voló desde la capital del Cauca hasta Bolívar bordeando el cerro oscuro por la neblina que domina el pueblo y aterrizó en la pequeña cancha de futbol al norte de aquellos desfiladeros que circundan al viejo “Trapiche”. En pocos minutos organizaron una especie de camilla atada a los patines de aterrizaje, y el viaje sin retorno pudo llevarse a cabo. Mudos de admiración, quienes fuimos testigos de semejante locura, lo recordamos con profundo orgullo de colombianos. Increíblemente, el corazón del anciano alcanzó a llegar con latidos hasta el hospital universitario.

Muchos años después, un infierno desencadenado por la naturaleza inconforme produjo el desastre de Armero. Y fue la nueva oportunidad de reencontrarnos con la figura solidaria de los helicópteros de rescate de nuestras fuerzas armadas. Nunca fueron más admirados, nunca más bendecidos por millones de seres humanos que observamos conmovidos el épico combate contra el tiempo y las contingencias del desastre.

Lo demás es la epopeya de la nueva era, los recientes helicópteros dotados de sofisticado equipo que permiten efectuar operaciones nocturnas en ésta loca refriega de cuarenta años en que vivimos los colombianos, han demostrado a cada compatriota, desde el centro mismo de la capital hasta el más recóndito recoveco de nuestra geografía arisca, montañosa o selvática, que éste “compañero” está ahí, y en cualquier momento aparece para hacer la diferencia entre la soledad y la esperanza, entre la agonía y el olvido o entre la intimidación y la libertad que nos trajo la guerra, para decir: “aunque no nos vean, siempre estamos ahí” o repetir algo realmente fuera de toda ponderación: JAQUE!
 
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