martes, 27 de diciembre de 2011 0 comentarios

EL CAUCA: REINTEGRACION O DISOLUCION




(Publicado en Diario OCCIDENTE Domingo 5 de junio de 1994, coincidencialmente con las notiicias sobrevinientes del desastre de Paez)


¿Cuándo comenzó a desaparecer la "grandeza" del Cauca? ¿Cómo se gestó el proceso de su desmembramiento, la pérdida de su liderazgo nacional, el desconocimiento de sus caudillos, la fractura de su unidad interna, su debilitamiento económico y la progresiva agudización de sus conflictos?


Hoy, la otrora poderosa y escuchada provincia, aparece ante los ojos del país como una zona de guerra popular prolongada, ocupando el penúltimo lugar en la escala del desarrollo nacional y del bienestar de sus ciudadanos. Valle del Cauca, Nariño y hasta el Caquetá antiguos apéndices del Gran Cauca, han avanzado hasta alcanzar economías más solventes y perspectivas de desarrollo agroindustrial que supera con creces los logros del "departamento madre".


DESDE LA CONQUISTA


Todo comienza con el hierro y la heráldica española penetrando como una saeta que reptó por los valles de Atriz, Pubenza y valle del Cauca sembrando de sur a norte pueblos castellanos como Pasto, Popayán, Caloto, Cali, Cartago y Anserma. En el mismo sentido se inició el desarrollo de la economía minera y agrícola coloniales, el sometimiento de la población aborigen y la utilización de los esclavos importados.


En poco tiempo Popayán, Santa Fé y Cartagena de Indias competían ante los reyes de España por las riquezas aportadas a la corona y por los títulos nobiliarios conque cargaban los funcionarios reales que enviaba la península. Acá en las colonias sin embargo, quinientos años después vemos como el proceso de sometimiento y asimilación de las etnias se quedó a medio camino: guambianos y paeces lograron sobrellevar el peso de la transculturación y mantener latente la recuperación de su lugar en ésta tierra y así, firme y pausadamente, descienden desde sus rescoldos en la cordillera central hasta los ejidos de los valles para clavar los pendones de sus posesiones. Son talvés los únicos con un claro proyecto de vida, en el cual lo cuestionable, es su limitada inclusión de otros actores sociales tan importantes como los afrodescendientes y el proletariado campesino esparcido en el departamento.


¿Cuántos muertos ha provocado este conflicto fundamental irresoluto del Cauca? Esta problemática magnificada por el tiempo se ha extendido al valle del Patía, la costa del Pacífico y el Norte del Cauca. Los problemas de tierras se manifiestan con invasiones, recuperaciones, marchas, bloqueos, "tomas" de la capital o de las alcaldías municipales y la sombra permanente y agresiva de una actividad guerrillera incesante y coactiva por más de cuatro décadas ya. La guerra por la posesión de la tierra ha llegado aniveles insospechados de cruda violencia de rte y parte. Nadie está dispuesto a fijarle términos al conflicto que se vive; por el contrario, el combustible que riegan los narcocultivos alimentan el fuego de rebelión que se esconde en los recovecos de nuetras montañas, abandonadas secularmente de la mano del Estado como obedeciendo a una premeditada política de retaliación que "hace ya una década, cumplió cien años"! ¿Cómo entender que medio milenio después de la conquista, no cesen las guerras de los paeces y negros por tener su propio territorio?


LAS ELITES Y LA HISTORIA


El Cauca es un concierto dramático y sublime donde se confunde lo grandioso y lo trágico. Historia de abolengos, heroísmo, inteligencias y fracasos, de sueños mesiánicos y realidades dolorosas, de linajes insondables y desigualdades sin nombre. Pero esas mismas élites han sido su sino aciago: nacieron como producto inevitable del expolio inmisericorde las "encomiendas de indios", tierras y esclavos; fulguraron cuando la sangre criolla de sus hijos sustentó el movimiento emancipador que construyó la república con Caldas, Torres, Ulloa, Castrillón, Arboleda, Mosquera, Obando y López; alimentaron, con la arrogancia de sus caudillos de mitad del siglo pasado (sigloXIX) sus guerras y el desconocimiento del poder central, la reacción y las fuerzas "regeneradoras" de Nuñez y Caro cuya victora al final de la guerra de 1885 la cobraron con una constitución centralista que postró las provincias, generó desequilibrios, instauró favoritismos y relegó las demandas de las regiones al basurero de la palabrería oficial, o a las migajas del presupuesto para el mantenimiento de las cosechas electorales.


A la élites del Cauca se les castigó por sus "pecados" del pasado mediante un proceso premeditado de abandono. Por eso el gobierno nacional tiene la obligación moral de acelerar la reintegración de un departamento que despedazó desde finales del siglo hasta los inicios del siglo XX como castigo a la soberbia de sus caudillos, sin importar el destino trágico de un millón de ciudadanos condenados a a su propia suerte. Veámoslo así: al Cauca le cercenaron sus riberas sobre el rio Amazonas, sus tierras limítrofes con el Ecuador incluyendo sus puertos sobre el oceano Pacífico (Tumaco y Buenaventura) cortándole sus salidas a ambos oceanos, la riqueza minera del Chocó y el Valle del Cauca.. paralizaron los ferrocarriles que había diseñado, financiado, empezado a construir...


¿Qué hicieron los herederos de estas élites? A duras penas proteger sus dilatados privilegios y haciendas, sus pequeñas industrias y bancos. Incapaces de defender el patrimonio de una generación se aferraron a los adobes de la capital y se aislaron cada vez más del concierto nacional proscribiendo a su vez cualquier oportunidad para las regiones del departamento y así, el problema sociológico del Cauca agrupa un cúmulo de situaciones centenarias que ahora se manifiestan con la incandescencia de los volcanes en erupción. Nunca fue mejor descrita esta contradictoria coyuntura por un Popayanejo raizal como Victor Paz Otero, en algunas de sus obras, como lo refiere en "El Edipo de sangre" o la vida estrafalaria de "El demente exquisito", donde se sojuzga así mismo y a toda su clase y generación del pasado siglo.


COMO DESINTEGRAR UN DEPARTAMENTO


Rafael Nuñez primero y el general Rafael Reyes después, destrozaron el Cauca a su antojo. El primero, por la fuerza de las armas, ya había anunciado sus propósitos al culminar la guerra de 1885., desde los balcones del palacio de San Carlos: "La constitución de 1863 ha dejado de existir!", con lo cual se le notificaba a los seguidores del General Tomas Cipriano de Mosquera lo que serían sus convicciones recónditas en 1886 y el segundo, por materializar la desmembración del Cauca.


Desde entonces se decretó una lenta agonía económica manipulada habilmente desde la capital, a la cual se sumó un metódico y persistente rechazo de todas las propuestas que hubieran posibilitado la redención y supervivencia de "lo que quedó del Cauca Grande": fue sistematicamente negada la terminación del del Ferrocarril del Pacífico hasta Pasto y Tumaco; la apertura de su propia ruta hasta el oceano Pacífico ha sido mirada con menosprecio y a ello han contribuido idiotas útiles que prefieren la explotación narcoparamilitarista a la ampliación de una nueva frontera agrícola, minera, pesquera, turística, medioambiental y comercial de dimensones incalculables; la rectificación y pavimentación de su vía al Huila y Caquetá entre Totoró y La Plata, así como la "eterna" carretera que atraviese el páramo de Santo Domingo entre Huila y Valle, desembotellando toda la cordillera central y aislados municipios nortecaucanos como Toribío y Paez han sido obras decenas de veces prometidas, rediseñadas, contratadas y jamás terminadas; lo mismo ha sucedido con el rediseño de la Panamericana desde Timbío al valle del Patía, lo cual contribuiría notablemente en la recuperación comercial con el sur del continente.


En fin, nada. Nada grande le entregó Colombia al Cauca durante un siglo de expiación por el delito de confundir el idealísmo con la grandeza. Y su élite económica y su dirigencia política no entiende que estamos cruzando el meridiano de las grandes decisiones para devolverle al Cauca su sitial en la historia de este país o terminar con el proceso vergonzoso de su paulatina disolución como ente autónomo, proyectada desde la antesala de su reciente historia.


UNA SALIDA DEL LABERINTO


El desvertebramiento geográfico del departamento se ha acompañado de una verdadera desintegración política que ha deslegitimado a sus principales dirigentes. Ese divorcio ha alcanzado niveles inverosímiles como puede deducirse de los resultados de cada nueva elección y que reflejan una casi total desautorización de la representación popular. ¿Y a qué se debe esa actitud de las masas irredentas del departamento? A que nadie se identifica con un gestor público anónimo. A estos parlamenarios les interesa más la torta burocrática que la social, porque la primera les permite reelegirse hasta más allá de la jubilación y la segunda demanda un compromiso de tan altas dimensiones que obligaría a trabajar todos unidos y ese criterio en un departamento que padece de celos, envidias, canibalismo regional y rencores heredados lo hacen imposible de realizar.


Los gobiernos del Cauca se han caracterizado por una mediocre gestión pública, clientelista, electorera, marrullera y sinuosa, cada vez más lejana de la expectativa populares, ya que el Cauca ha sido incapaz de construir un gran proyecto político integrador para su sociedad tan fracturada y así, todos los proyectos se convierten en iniciativas cortoplacistas, es decir, cada nuevo gobernador contribuye a construir un permanente colchón de retazos e improvisaciones coyunturales. Pese a contar con cerca de veinte universidades, no se ha adoptado un verdadero Sistema de Gestión de Calidad que mida, verifique y certifique el mejoramiento y el impacto en la comunidad. La escasísima participación comunitaria tiene atomizado al departamento: en el sur, el norte y la costa a nadie le importa ni conoce lo que acontece en la capital, el oriente y el sur est{an más obligados geograficamente a esa dependencia...pero, ¿le conviene eso al Cauca?


El Plan de modernización y reforma administrativa del Cauca adoptado en la última década sirvió para mejorar la situación fiscal pero no optimizó las calidades gerenciales de su risueña burocracia. Cosas de la pequeña política que manipula al departamento. Apenas ahora se empieza a discutir con seriedad el injusto desequilibrio regional que mantiene a departamento contra la pared, porque todas sus regiones empezaron a exigir un standar mínimo de desarrollo. Popayán ya ha probado a que saben las movilizaciones permanentes de sus fuerzas sociales, pues a traves de ellas ha podido entender que la calidad de vida de los caucanos de la provincia es pésima, la vivienda inhumana, los servicios de acueducto y alcantarillado siguen siendo insuficientes y de mediocre calidad; los indicadores de nutrición, salubridad, mortalidad infantil, materna y perinatal no son los mejores; la deserción escolar por hambre es elevada sobre todo en las comunidades indígenas y negras, donde las escuelas y colegios siguen siendo descuidados, manejados con una pobreza rayana en la mendicidad. La salud del departamento está enferma: los hospitales locales parecen hospitales de guerra, donde todo hace falta. ¿Exageraciones? Hagamos un balance juicioso frente a otros departamentos y terminamos escandalizados ante el desequilibrio.


Todo ello obliga a una titánica tarea de modernizar la administración del Cauca, desclientelizar su burocracia, sistematizar sus mecanismos de informacióny optimizar sus procesos de toma de decisiones. ¿Hasta cuándo el departamento marchará en contravía del desarrollo industrial? ¿Cuándo van a adoptarse reglas claras que impulsen y protejan la empresa privada, ya que ésta se ha sentido más coaccionada que apoyada en sus propósitos de de crecer y aliviar la sobrecarga social y el terrible desempleo que nos agobia? El departamento debe liderar ya la participación de la inversión privada en obra pública por concesión, porque pasaran más de cien años antes de que el Estado asuma su ejecución. Además debemos reconstituir y potencializar el Instituto Financiero del Cauca para asesorar, cofinanciar y desarrollar los proyectos de las provincias y municipios y no solo permanecer a la expectativa de los errores que cometan los mandatarios municipales para estigmatizarlos.


Popayán parece un hermoso barco de turismo encallado en medio de una tormenta y su gobierno está tan distanciado de la masa rural que las ligaduras que los atan no logran distinguirse bien en algunas regiones hoy, tras el fracaso del PLAIDECOP que administrara la tantas veces cuestionada CVC, al punto que los tres municipios de la Costa Pacífica Caucana, no esperan sino la mínima oportunidad para conformar con el sur del Chocó y Buenaventura el Departamento del Pacífico. Por otra parte, la dramática realidad del sur del departamento donde convive la milenaria pobreza de las tierras de minifundio, tierras de erosión de la cordillera, con los feraces y dilatados latifundios del Patía y los inmensos territorios subexplotados de la Bota Caucana, han desatado un progresivo proceso de enfrentamientos e invasiones, caldo de cultivo ideal para la subversión, que solo presagian una década de mayor violenciaen una zona donde campea la desnutrición y la pobreza acumulada de cinco siglos.


COMO REUBICARNOS EN NUESTRO ESPACIO VITAL


El Cauca necesita repensarse: rediseñar sus posibilidades locales y regionales desde una perspectiva nacional. Deberíamos exigir ser declarados una Zona de Emergencia Social, para que una vez por todas el gobierno propicie una acelerada industrialización micro y macroempresarial como recientemente lo demostró PARTENARIAT 94, en las áreas de calzado, cueros, frutas y maderas, como pudo observarse en la zona del nevado del Ruiz dos años después del desastre de Armero, cuando se conformaron más de doscientas empresas en el Tolima y viejo Caldas.


Por supuesto que la reintegración del departamento debe iniciarse ya, en el sentido político, configurando pactos de gobernabilidad con las regiones, que devuelvan el sentido de pertenencia a sus líderes, y en el sentido económico, centuplicando los esfuerzos para comunicar a Popayán con la Costa Pacífica y con la Bota Caucana de manera adecuada como Plan Fundamental, sus dos únicas fronteras agrícolas disponibles para contener la inmigración que soportan los municipios del norte donde se han multiplicado los problemas de vivienda, seguridad, educación y servicios para una población flotante cercana a 40.000 personas que abandonan el desamparo y aislamiento inaceptables en que sobreviven aún en la costa.


Así pues, si en el Plan Nacional de Inversiones asociado al Plan Nacional de Desarrollo del gobierno que será de obligatorio cumplimiento por los próximos cuatro años correspondientes al período de quien resulte electo no aparecen los recursos para lograr la integración vial del Cauca, a nadie le debe extrañar el irremediable deterioro de las interrelaciones políticas de sus comunidades. Estas necesidades han agudizado las contradicciones hasta crear condiciones verdaderamente graves que líderes apoltronados en sus curules de la capital pretenden desconocer olimpicamente.


La Universidad del Cauca debe crecer, modernizarse, descentralizarse como lo ha hecho la Universidad del Valle con sus sedes en Buenaventura, Buga, Tuluá , Cartago y proximamente en Santander de Quilichao como puede verse, por falta de nuestra propia presencia. El acceso a una educación universitaria popular y democrática es el camino más claro hacia la paz y la cohesión social.

La reconstrucción de Popayán absorvió todos los recursos y energías del departamento y de la nación por cerca de una década. Las necesidades de los municipios se agigantaron a niveles insospechados que explican el estado volcánico en que estamos. ¿Cuál es el Proyecto Político Regional? ¿Cuál la respuesta?


Al Cauca como departamento le estan contando las horas y se integra o se disuelve! Los bosques que permanecían inexplorados, ahora son la tierra que explotan narcotraficantes y mineros inescrupulosos. Vientos de rebelión están alimentando la chispa de la inconformidad y puede convertirse todo esto en huracanes de guerra! Cuando esto sucede, las cosas jamás vuelven a ser iguales. Ojalá pues que antes de terminar el siglo, al próximo gobernador no lo despierten después de una alegre noche de juerga en el club campestre, para comunicarle que ya no existe departamento para gobernar.

(Cali, mayo 31 de 1994).














domingo, 25 de diciembre de 2011 0 comentarios

PREPAREMONOS PARA LA NUEVA POLITICA

Hay momentos en la vida que el espíritu nos conduce hasta una encrucijada. Momentos en que se toman decisiones fundamentales para poner de acuerdo los sueños y la realidad. Sinembargo, creo que estamos llegando por fuerza de las circunstancias a uno de aquellos instantes seleccionado por la historia para cambiar el destino de nuestra existencia.


Cuántos años llevamos errando sin encontrar una salida a nuestra condición de atraso, desigualdad y pobreza incuestionables? Esta, que fuera la generosa tierra donde creció un poderoso imperio precolombino, ahora parece un cuerpo lleno de las cicatrices sin cerrar, de heridas que se abren cada día, de equilibrios aparentes y desigualdades profundas que cavan cada semana nuevas tumbas.


Nos hemos convertido en la mayor zona de conflicto permanente que gravita en la realidad colombiana, como resultado de las grandes contradicciones históricas que hemos padecido desde la conquista. El imperialismo español construyó sobre el despojo y destrucción de la cultura indígena su propia cultura de poder, su andamiaje de clases y explotación del hombre hasta niveles inverosímiles que ni siquiera trescientos años después de desencadenarse las guerras de independencia, hemos podido romper todas las ataduras mentales que mantienen cautivos nuestros pueblos.


Son verdades elementales. Un pueblo que ha sido utilizado como yunque le queda muy difícil convertirse en martillo contra la propia injusticia que lo ha agobiado. Talvés esa ha sido la razón por la cual permanece tan fracturada la opinión de nuestras comunidades pobres, sean raizales, indígenas, negras, campesinas o como quiera llamárseles. Y lo que es peor, los enfrentamientos interétnicos son hoy más profundos que los conflictos de clase que se presume deberían invocar una ferrea unidad frente a la explotación, el desalojo y la desintegración socio económica que vivimos.


El incontenible acceso al conocimiento, gracias a esa inesperada oportunidad de utilizar la tecnología, ha generado un progresivo equilibrio entre las fuerzas en contienda. Cada día, centenares de jóvenes de toda condición social, adquieren nuevas destrezas y se enteran de las nuevas verdades que sacuden al mundo, cambian ideologías y mitos que parecían inconmovibles al paso del tiempo y establecen nuevas formas de vivir en el planeta.


De igual manera, la desaparición del monopolio de la información hace cada día más difícil la manipulación de la opinión pública por parte de quienes usufructuan el poder mediático de prensa,radio y televisión. El ingreso del internet ha roto las cadenas que jamás pudo desanudar los tímidos esfuerzos de la llamada democracia participativa.


Nuestro reto es aprender a compartirlo. La revolución ha comenzado.
martes, 31 de mayo de 2011 0 comentarios

¿QUIEN CORTEJA A LAS CORTES?

José Ramón Burgos Mosquera



Durante años sostuvo la Corte Suprema de Justicia, que el fuero de los parlamentarios expiraba cuando renunciaban a su cargo. Por razones que nadie entiende la Corte decide cambiar de parecer y retoma todos los juicios contra los congresistas, a quienes se obstina en juzgar pese a haber renunciado a su fuero para someterse a la justicia ordinaria, y no frente a una institución omnímoda e intocable a quien tan solo en el anterior doble cuatrienio se la puso en tela de juicio. ¿A qué atribuir este insólito cambio de parecer?

Hace menos de una década que nuestras inasibles Cortes, vienen dando curiosas muestras de una inefable “imparcialidad” que tienen al país al borde de un ataque de nervios. ¿Cómo así que todas las pruebas recaudadas contra los radicales de izquierda resultaron ilegítimas para beneficio directo y expedito de farc políticos, por las mismas razones por las cuales se condena a los defensores del establecimiento? ¿Desde cuándo son menos valederos los testimonios escritos por los dirigentes de las FARC, frente a los prolíficamente recaudados por los emisarios de la Corte en cada cárcel de aquí o de USA, donde reposan los más sanguinarios asesinos de nuestra nación?

¿Constituye una obsesión para los magistrados, dejar de seguir pareciendo unas Cortes de Bolsillo, como dijo hace un tiempo el ex presidente Pastrana y fallar infalibles sobre lo divino y lo humano? No hay Ley, por benéfica y anhelada por el país nacional, que éstas Cortes no consideren inexequible: La ley de conciliación de procesos laborales, la Ley de defensa y seguridad, la Ley del Régimen de regalías, la Ley del Referendo, la Emergencia Social, en fin, tal pareciera que en las salas plenas sus integrantes acordaran cuanto quieren tumbarle al gobierno sin importarles lo que el país espera de sus magistrados. La pesadilla de todo magistrado es parecer menos jurista por coincidir con los anhelos del inepto vulgo, casi siempre en contravía de sus verdaderas motivaciones ideológicas y políticas.

Mientras el país padece la guerra declarada por la subversión, los altos jurisconsultos deambulan por el mundo en defensa de las altruistas posiciones de la guerrilla, dándoles de hecho una beligerancia que no merecen y sin importar un pito la sangre inocente de miles de colombianos, masacrados por estos inmaculados defensores de la verdad. Claro. ¿Será acaso que el secuestro de magistrados realizado por el M19, tenía otro libreto, estaba predestinado a terminar en una Dictadura de los Jueces u otra cosa por el estilo, para que muchos de sus miembros, tan pronto aseguran la pensión de jubilación, se dediquen a defender el ideario de quienes los redujeron a cenizas? ¿Por qué la Corte se olvida de sus victimarios y persigue rabiosamente a quienes pretendieron preservar el estado de derecho?

Son las Cortes las legítimas representantes del pueblo, trabajan por el pueblo y para el pueblo? Cuáles son sus prioridades? Qué poderosa sociedad los gobierna? ¿Existe en su interior discriminación política, racial, económica y hasta religiosa, por las cuales sus reyertas contra la iglesia y la libertad religiosa se confunden con un dogmatismo anticlerical permanente?

Nuestra justicia dejó de ser confiable. La presunción de inocencia con que se juzga a algunos se convierte en presunción de culpabilidad en contra de otros, en una actitud arbitraria que nada puede justificar, afirmaba recientemente Plinio Apuleyo Mendoza. ¿Cómo fue que llegamos allí?
Algún fenómeno especial deambula como un fantasma por los Palacios de Justicia en Latinoamérica. Si uno analiza con ecuánime franqueza la genuflexa actitud de las Cortes en Venezuela, pensaría que el poder judicial allá está al servicio de la ideología del caudillo, porque coincide plenamente con sus intereses doctrinarios. No importa la libertad de prensa, ni muchas otras libertadas consagradas en sus constituciones desde la fundación de la república. Las Cortes Ecuatorianas se enfrentan al presidente Correa únicamente porque abole la cooptación de sus miembros y curiosamente, las pruebas que aquí consagramos como ilegítimas, allá se convierten en auto cabeza de proceso contra el mandatario?

¿Quién corteja a las Cortes?
miércoles, 15 de septiembre de 2010 0 comentarios

HOMENAJE A DOS GRANDES: OSCAR DE LEON Y ARTURO SANDOVAL



Hace apenas treinta años durante el Festival del Son en Santiago de Cuba, un grupo de alegres muchachos hicieron las delicias del multitudinario concurso cuando dieron cuerda al retrotraer la deliciosa comparsa de José Castañeda "Para que tú lo bailes" más conocida como Maracaibo Oriental. El grupo lo integraban entre otros: Arturo Sandoval, Jorge Fornell y otros músicos quienes irrumpian en el escenario que hasta entonces pertenecía a genios intocables como Miguelito Cuní y Félix Chapotin. Nadie hubiese podido imaginar entonces, que pocos años después Los Van Van recorrerían el mundo con su loca fantasía melódica y Arturo Sandoval terminaría convertido en el más grande trompetista Cubano de todos los tiempos.

Arturo ha hecho antológicos conciertos al lado de los más exigentes músicos del mundo, quienes se han disputado el privilegio de grabar a su lado. Dizzi Guillespie, Claudio Roditi, Chuk Findler y hasta la Orquesta de la Naciones Unidas, pero esto mismo no le ha impedido regodearse a su antojo con jazzistas consumados como Chucho Valdés y Paquito de Rivera o soneros memorables como Oscar de León y Albita Rodríguez. Producto de una inagotable noche de creatividad y locura quedó esta inolvidable joya de nuestra incambiable música caribeña.
viernes, 20 de agosto de 2010 0 comentarios

PARA QUERERTE SIEMPRE ORQUESTA ARAGON DE CUBA



El mundo aprendió a amar a Cuba desde siempre; desde cuando los abismados cronistas de Indias no encontraban adjetivos suficientes para describir su belleza indescriptible, hasta ahora cuando se nos vuelve a narrar la demencial belleza de los tiempos de búsqueda del país de la canela. Por generaciones se escuchó de su frenética vorágine, al convertirse en el escenario de encuentro de culturas ancestrales y diametralmente opuestas, hasta los tiempos recientes de su heróica lucha por la independencia de Europa. Y luego, seguimos amando y manifestando fieramente nuestra inclinación romántica y amor visceral por todo cuanto acaecía en la isla de José Martí de Ignacio Agramonte, de Antonio Maceo, de Mariana Rosales, a quienes terminamos confundiendo con Camilo Cienfuegos, con Celia, Fidel y por supuesto: el enigmático Ché.

Pero hay un axioma de la historia cuyo juicio termina siendo inexorable: la gloria es tan efímera como la existencia misma. ¿Cuánto hace que el mundo que idolatró a Fidel lo observa como un dinosaurio troglodita que vocifera consignas en contravía del juicio de la historia? Cuántas cosas hemos tenido que soportar para olvidar como se pisotea la dignidad de tres generaciones de cubanos? Ninguna ideología puede estar por encima de la dignidad del hombre. Nada puede justificarlo.

Y qué relación puede haber entre esa desoladora confesión y el título de estas notas? Veámoslo así: ni siquiera la mas recalcitrante ideología pudo destruir las raices inigualables del folclor cubano, pues el son, el cha cha chá y las guajiras hacen parte esencial de la identidad humana de ese pueblo excepcional, creador y mítico. Los quebrantos de esa patria de todos los latinoamericanos, sublimaron en su arte el dolor que los ideologismos no permiten expresar.

Cómo no sobrecogerse ante la mágica egoencia y dignidad elevada conque vagan por los escenarios del mundo los herederos del gran Carlos Light, ahora bajo la batuta de Rafaelito Light?. Cada uno de aquellos virtuosos del violín y la flauta, amanecen en la tierra de nadie, en un peregrinar de noctámbulos donde jamás se hace el mínimo reclamo a ese régimen al que nada conmueve y donde la verdad jamás sobrevive. Ninguno se atreve a romper ese silencioso código de honor que el régimen impone como precio por ser y no ser, la brújula de un viaje irredimible hacia el pasado de la isla. Por eso mismo trashuman y erran , sin subyugarse ante la orgía de luces y despilfarros del capitalismo del orbe. ¿Qué de todo ello podrían llevarse ,tras cada doloroso, anhelado e inevitable retorno a Cuba? A duras penas unas cuantas prendas aquí, un adorno allá... ; al regreso, un nuevo concierto de amor a su pueblo en el Salón Rosado de La Tropical. Y volver a sentir que no se siente y pensar que no piensa mientras el tiempo sigue siendo estático, mudo e insobornable testigo que nada pasa. En la Plaza de la Revolución, sinembargo, en su envejecido refugio, José Martí seguirá meditabundo esperando los cansados pasos de su fracasado intérprete, para reclamarle: ¿Cuántas víctimas necesita tu Leviatán , hermano, para aplacar tu sed de sangre?


domingo, 28 de febrero de 2010 0 comentarios

¿DA CHAVEZ PARA SER OTRO BENEMERITO?


"Tarazona: ¡Hay mucho papelito circulando entre los muchachos! Recójame unos cuantos de esos vagabundos y los guarda en La Rotunda! Quiero que los padres de esos bochincheros vengan chillando a pedir cacao! A ver si aprenden que aquí hay autoridad, carajo!" -ordenaba con su voz cansada de trueno lejano, el benemérito general Juan Vicente Gómez a comienzos de los años veinte, desde Las Delicias, en aquel Maracay del pasado siglo, al imperturbable boyacense Eloy Tarazona, convertido en el incondicional ejecutor de sus mandatos.

Hoy la voz altisonante retumba en todos los medios digitales y electrónicos del planeta:

"Señor ministro de la Defensa: ¡muévame diez batallones hacia la frontera con Colombia!

"Señor Canciller Nicolás Maduro: ¡Ciérreme la embajada en Bogotá y que se vengan todos los funcionarios!

"Este edificio y aquel y el de más allá: ¡exprópiese, señor Alcalde!"

Lo verdaderamente insólito de éstas demostraciones hechas por personalidades exóticas, hilarantes y desuetas, no radica en que estén separadas por menos de un siglo de distancia, sino que aunque parezca inverosímil, estan movidas en ambos casos por un espíritu fanfarrón, egocentrista y megalomaníaco.

Los actos de gobierno del presidente de Venezuela Hugo Chávez, tienen ese tufillo malsano que provocan los bandazos histriónicos, la pose ultranacionalista y patriotera, chauvinista a medias, mientras se convive a pierna suelta con los más abiertos y descarados intereses neoimperialistas de lejanas latitudes. Pero, en qué radica el parecido entre "el brujo de los Andes" y Chávez? Existe "algo" más allá de las inexplicables semejanzas en sus fijaciones obsesivas con la figura del Libertador Simón Bolivar?

Juan Vicente Gómez nace en La Mulera, vereda del estado Táchira. Asume el poder en la práctica en 1897 en medio de la crisis y guerras civiles que llevaron al poder a su compadre Cipriano Castro, vecino de Capacho. Juan Pablo Pérez Alfonso, el gran dirigente Venezolano, al igual que otros pensadores, como lo expresara el fundador de Resumen Jorge Olavarría, o el historiador Arturo Uslar Pietri, creen que cada Venezolano lleva un “Gomecito” en su corazón, y una inveterada afición a buscar un “padre protector” en tiempos de crisis. Así se asumió la gesta de Bolívar, Páez, Guzmán Blanco, Rómulo Betancur y ahora Hugo Chávez Frías.

Juan Vicente cancela la deuda externa de Venezuela el 23 de mayo de 1930, según publicaba con gran despliegue “El Nuevo Diario de Caracas”. Pero ¿dónde radica su verdadera grandeza? ¿En verdad se debe a él la construcción de la verdadera unidad nacional? La tesis del "gendarme necesario" encuentra en la figura de Juan Vicente Gómez una respuesta válida a la formación política de los venezolanos. Pero, ¿cuál es el precio que debe pagar un país por la consolidación de su unidad nacional?

La "pacificación" nacional a fuego y sangre alcanzada por el "Benemérito" permitió una unidad politicoterritorial con sentido de Estado-nación, la unificación del ejército y su profesionalización institucional, y la política de construcción masiva de carreteras que, mientras comunicaba todo el territorio nacional, condenaba a trabajos forzosos a los presos políticos. Existe algún parecido con las arbitrarias decisiones que hoy impone el coronel Chávez con sus contradictores políticos?

Venezuela era una tierra de orgullosos caudillos herederos de los tiempos del Libertador, que querían dominar cada uno su región: el Zulia, el Centro, Los Llanos del Orinoco. Era una colcha de retazos que tiraban entre sí y vivían en guerra permanente a lo largo de 70 años, después de muerto el Libertador. Cipriano Castro era la algarabía, el grito insolente, la paranoia, la improvisación viviente. Impredecible y altanero, bravucón y soberbio. Les recuerda a alguien?

Gómez: el tigre en celo. Un frio pacificador que acaba hasta con el nido de la perra y los somete a todos. A decir de Arturo Uslar Pietri (16.05.1906 - 25.02.2001): "Gómez amansó el potro brioso que acabó con la paciencia del Libertador, reconstruyó el hilo de la Unidad Nacional, creó el ejército nacional, organizó la hacienda, canceló la deuda externa y propició el tránsito hacia la democracia, a una nación sobreviviente a esa ruptura cataclísmica que había devorado la tercera parte de su población en veinte años de guerras de la independencia y 70 años más de guerras civiles". Aunque terminó amarrando su destino y el del país a las insaciables apetencias de las multinacionales, mientras que su propia inalienable afición por acumular haciendas y vacadas solo era comparable con su inveterado desprecio por la ostentación de su ilimitado poder.

Venezuela recuerda cada cierto tiempo el clima de silencio político y estratagemas de concentración de poder en la figura de un solo hombre, con claras políticas de abolición del disenso político; los tiempos del famoso "consejo de Gobierno", de la incorporación de los líderes rebeldes y pensadores positivistas en las filas del Estado, de los exilios políticos, de la cárcel llamada "La Rotunda" y del oscurantismo intelectual "de una Venezuela de la decadencia".

Ahora son los tiempos de Chávez. Un comandante cuyas mejores batallas las ha librado con su verbo imparable, creador de imaginarios enemigos, soñador de gestas inverosímiles, cantor de rancheras y joropos. Pero además implacable perseguidor de quienes disienten de su paranoia incontenible de "Gran Caudillo", de "duce", de "fuhrer", de "gran timonel". Al igual que otros caudillos en el poder, exigió cambios en la constitución para hacerse reelegir a su antojo, indefinidamente. Al igual que el "benemérito" su familia y sus aúlicos han hecho del nepotismo una política de estado, y su estilo "Gomecista" de ejercer el poder, amedrentando y destrozando publicamente a sus amigos y enemigos, lo convierten cada vez más en una caricatura de sus propios miedos e íntimos rencores. Ahora es inaccesible, adaptable, con total ausencia de límites éticos, con una moral ordinaria acorde con el medio social al que subyuga, concentrado en el ejercicio omnipresente y arbitrario del poder omnímodo, aplicando el principio de "premios y castigos" de los tiempos de la "dictablanda" gomecista, desconfianza con "el mundo exterior" e impredictibilidad.

Esas características de una personalidad paranóica conducen lentamente hacia el desfiladero la parábola del PSUV. ¿Cuánto falta para que se cierre el círculo de los lugares comunes?
lunes, 15 de junio de 2009 0 comentarios

ISRAEL KANTOR O EL REGRESO DE BENNY MORÉ




Tras una larga, penosa, inexplicable cura a la que fuera sometido durante los recalcitrantes años de la sociofobia marxistoide, el regreso del "bárbaro" Beny Moré a la cabeza de esa incunable constelación de intérpretes y creadores consumados del folclor isleño, se hace sentir de nuevo, refrescando los aires de la música caribeña.

Beny al igual que Machito, Miguelito, Bebo,Vicentico, Alfredo y Chucho Valdés, Israel López "Cachao", La Sonora Matancera y su incontable lista de gloriosos herederos, han retornado al fín a ocupar el inuestionable primer lugar del que desde los centros del poder político se les quiso borrar, al confundirse el ejercicio de su arte con el más perverso retrato del capitalismo. Decenas de ilustres gusanos del imperialismo yanki, errantes vagabundos que exhumaban su dolor de proscritos y el afilado metal de su exilio, han vuelto a escucharse y ya no solo en los programas de las madrugadas de la radio isleña sino hasta en los corredores de los centros de poder oficial.

No ha sido extraño que en su lento, irremediable, soberbio e inocultable retorno a las podridas leyes del mercado y creación de plusvalía, el régimen cubano haya decidido insertar buena parte de su estrategia de reconstruir los perdidos hilos del tejido social, retomando la música provinciana como un nuevo objetivo estratégico. Curiosamente, la "Nueva Trova", la denominada canción social y comprometida en la defensa del proyecto político del estado permanece en un plano distinto y reservada para los eventos políticos de masas. Mientras tanto se le abre una ventana de aire fresco para revivir el delicioso y ronco esqueleto de Compay Segundo paseándose a sus anchas por las calles de Santiago de Cuba, tanto como el abierto acceso a las viejas luminarias del Tropicana, de "Dos Gardenias" para continuar tratando de adecentar la herrumbre de persecuciones y destierros a que fueran sometidos por más de cuatro décadas.

Solo así puede explicarse esta salida a escena del lamentado Israel Kantor, al lado de viejas estrellas agrupadas en la Tropicana All Stars, las mismas que iluminaron el firmamento aquel amanecer de fin de año del cincuenta y ocho en La Habana y en eso llegó Fidel... y en verdad, se acabó la diversión. Y en medio siglo todo sigue igual como en los poemas de Miguel Hernández, uno de aquellos donde se mata la libertad solo para descubrir que sobrevive en las ondas de los aires.
 
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