lunes, 21 de abril de 2008

EL ULTIMO MANDINGO


DE SU VITALIDAD LEGENDARIA SE TEJEN TODA SUERTE DE HISTORIAS QUE EL SOBRELLEVA CON HUMOR, LO CUAL NO LE IMPIDE MANTENER LA INCOGNITA DE SU SECRETO MEJOR GUARDADO

La cacería de negros duró más de doscientos cincuenta años desde 1.600. Hasta mediados del pasado siglo, barcos de piratas insaciables y traficantes sin escrúpulos asolaron las costas de África Occidental, penetrando en Senegal, Guinea Bissau, Zambia, Sierra Leona, Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Angola, cuando apenas eran esbozos de naciones organizadas. Pueblos enteros que habitaban a lo largo de los ríos y en las sabanas que hacían parte del Gran Imperio Malí, fueron diezmados por bucaneros Ingleses, buhoneros Españoles, piratas Portugueses, corsarios Alemanes y filibusteros de Holanda, quienes comerciaban de todo pero fundamentalmente hombres, ya fueran Ashantis, Fautis, Yorubas, Ibos, Walofs, Fulanis o Mandingos los cuales eran traídos al otro lado del mundo, a un mundo nuevo de tierras feraces donde la justicia era virgen y la codicia sin límite marcaría un hito insuperable en la historia. Cuando lograban sobreponerse a la travesía del Atlántico los negros eran vendidos en los principales puertos de América: Baltimore, Savannah, New Orleáns, La Habana, Santo Domingo, Panamá o Cartagena de Indias. Gracias a una prodigiosa tradición oral que no lograron borrar los infortunios y vejámenes acumulados, se puede reconstruir el recorrido sin nombre desde las márgenes del río Casamance al sur de Senegal hasta las playas del río Palo en Puerto Tejada al norte del Departamento del Cauca de un descendiente de aquellos grupos que sobrevivieron a la hecatombe de la esclavitud, movido por el orgullo atávico y el instinto indómito de lucha que distingue el linaje de lo Mandingos.


Esta es la historia de uno de ellos… ya que muchos de sus antepasados no tuvieron la suerte de dejar testigos para contarla.

Sabas Casarán es un negro inmenso de unos ciento ochenta y cinco centímetros a quien los tiempos no logran doblegar aún, pese a sus ya casi noventa años de edad. De su vitalidad legendaria se tejen toda suerte de historias que él sobrelleva con un humor perfecto, lo cual no le impide mantener viva la incógnita de su secreto mejor guardado.

La nobleza de su raza se percibe en parte por su mundo pleno de elaboradas mitologías y tradiciones tribales y en parte por la señorial dignidad con que ejercita una prodigiosa memoria escondida bajo la piel achocolatada y las canas brillantes a la primera hora de la tarde.

Vive con sobriedad, sin importarle los rasguños del qué dirán, por su fama de hombre acomodado. Los muebles recuerdan viejos robles y nogales de mediados de siglo, en el cuarto de los chécheres cuelga una silla de montar y permanece atracada una canoa de cachimbo que pertenecen al pasado glorioso del Norte del Cauca, cuando la bonanza del cacao.
Las manos gigantescas de tallador de máscaras ceremoniales por un instante me hacen recordar de sus antepasados “nyamkala” africanos.

-“El abuelo de mi abuelo, José Joaquín Casamans ( el apellido se fue transformando con el tiempo) fue comprado en Cuba por el Ingeniero Eastman Gardner quien lo llevó a trabajar en las minas de El Zancudo y Marmato en la Provincia de Antioquia. Eso fue a fines de 1.795- recuerda sin resentimientos- “Posteriormente fue adquirido por Don José María Mosquera, el papá de Tomás Cipriano, y traído a sus minas de oro en las cercanías de Buenos Aires, Cauca”

Sabas humedece los labios y con sus ojos profundos taladra mi asombro por la detallada precisión de su narración.

-“Allí nació nuestra relación con los Mosquera y los Iragorri, con los que terminamos emparentados”- agrega con media sonrisa que no logro definir. En el trasfondo del diálogo me parece escuchar el gutural lamento de un “blue” a la manera de Ella Fitzgerald, porque cada frase pronunciada con su voz grave de barítono retirado, tiene el encanto de una danza ritual y la musicalidad de las palabras guarda aquel mismo tono bajo y enronquecido del inolvidable Louis Armstrong.

-“Mi bisabuelo Leonardo Casaran Golú, fue un liberto que alcanzó a establecer las condiciones para que la familia pudiera vivir con dignidad”-afirma con ademán pausado. Luego hace referencia a valores desconocidos pero vigentes sobre la feroz y titánica lucha que libraron los negros en América. Explica como combatieron los Patinaos del Cauca y los negros de Barlovento en Venezuela a favor de Fernando VII porque los generales españoles les prometían a cambio la abolición de la esclavitud. Mientras le escucho caminamos por los corredores de la casa y desde el fondo del patio, la puerta de la calle entreabierta me permite observar el paso de mujeres esbeltas con turbantes multicolores y collares de fantasía. Siento que África vive aquí en este pueblo de calor sofocante y calles polvorientas, donde vendría mejor una túnica de lino blanco que un estrecho pantalón de dacrón.

-“En 1844 nació en el mismo Buen os Aires, mi abuelo Isidro Casarán. Fue eterno amigo de los negros que “peliaron” en todas esas guerras civiles del siglo pasado. A muchos de ellos los conocí siendo niño y todavía se les sentía el olor a pólvora en los bigotes quemados –refiere con seriedad- “Y a todos esos negros que llegaban de la guerra, los esperaba la explotación de su fuerza de trabajo en el impuesto de terraje que cobraban los grandes hacendados, porque no había selva que descuajase un negro que no tuviera dueño!”

Reviví en la imaginación el “camino de los esclavos” con sus puentes españoles de arcos inverosímiles que enmarcan la autopista que va de miranda a Corinto, Caloto, y Santander de Quilichao, donde envejecen los caserones coloniales de la haciendas de Japio, Pílamo, García Abajo y Quintero, sus cepos erizados de recuerdo infernales, las bateas milenarias y los hornos de fuego donde hervía el sudor de esa raza envilecida por el color de su piel y por razones de la historia.

-“Y así hicimos estos pueblos! Hicimos fincas. Convertimos este norte del Cauca en lo más rico del país y los barcos llegaban a cargar nuestra producción de caco, café, oro y maderas. Así sucedía hasta 1.924 cuando subía el vapor “caldas” hasta San Julián (la Hacienda de), cargaba en Puerto Tejada, Puerto Mallarino y bajaba hasta La Virginia. Era los días martes…”

Sabas se torna nostálgico al evocar la grandeza del pasado, cuando a la bonanza económica del negro se sumaba una gran presencia espiritual.

-“Estuve cinco meses y catorce días en el frente de guerra con el Perú en 1934 y ascendí hasta el grado de Sargento Viceprimero. Me entregaron el puesto de La Tagua y cumplí con mi deber!” – Ahora su voz adquiere un vigor inusitado y sarcástico- “Pero de toda esa lucha y de recorrer a Colombia, llegué a la conclusión de que estamos muy mal repartidos, carajo!!” –Sonrío, porque todo el tiempo le he escuchado vocablos fuertes dichos en un tono respetable que les liman cualquier asomo de vulgaridad-.

-“El negro fue solidario hasta 1940” –afirma de pronto, cuando lo interrogo sobre las perspectivas de su raza y su departamento- “Desde entonces ha deformado sus ideales y valores hasta ver en lo que está convertido hoy. –se refería al último episodio electoral-. “Con raras excepciones del pasado, Natanael Díaz, Alejandro Peña, Marino Viveros, estos muchachos de ahora en su mayoría andan detrás de la alforjas de Sancho Panza!!”

El anciano caudillo guardó silencio largo rato y comprendí que deseaba permanecer a solas. Decidí que ya sería en otra oportunidad cuando le robaría tiempo a su escaso tiempo, para averiguar por el simbolismo mágico escondido en tantos objetos sin nombre que adornaban las paredes de la fresca casa de Puerto tejada, donde me había recibido.

(OCCIDENTE domingo 10 de abril de 1994)

6 comentarios:

gmeraeuler dijo...

Yo tuve la suerte de conocer al Sr. Dn. SABAS CASARAN fue Alcalde de Puerto Tejada Cauca.
Que Senor..............y Ud. lo describe muy bien.
Solo falto decir que sobrevivio a 11 balazos, las cicatrizes en su cuerpo dan cuenta de su valentia. DON SABAS CASARAN todo un caballero.

gmeraeuler dijo...

"""Reviví en la imaginación el “camino de los esclavos” con sus puentes españoles de arcos inverosímiles que enmarcan la autopista que va de miranda a Corinto, Caloto, y Santander de Quilichao, donde envejecen los caserones coloniales de la haciendas de Japio, Pílamo, García Abajo y Quintero, sus cepos erizados de recuerdo infernales, las bateas milenarias y los hornos de fuego donde hervía el sudor de esa raza envilecida por el color de su piel y por razones de la historia.""""
HACIENDA QUINTERO: que despues se llamo LA PRIMITIVA en honor a mi abuela paterna Dna. PRIMITIVA SAMANIEGO esposa de mi abuelo paterno Dn. BENJAMIN MERA VELASCO.

José Ramón Burgos Mosquera dijo...

De igual manera, lo invito a que lea el artículo sobre "Lenta", otro personaje de ese Puerto Tejada profundo que Ud debió conocer, donde se añora la egregia figura de Luis Angel Mera, "La voz que se apagó", Rubén Ramirez el médico de Luis Angel y otros personajes inolvidables. Estos y otros actores, aparecen en uno de mis libros próximo a publicarse: "Aquellos días difíciles". Le agradezco su amable comentario.

czape dijo...

Saludos.
Me interesaría saber cómo reviso el artículo de Lenta.

Gracias.

RUTH ELENA JORDAN POSU dijo...

Que interesante blogger, se deleita uno leyendo esa hermosa forma de contar la historia que aunque no la vivi me hace vivirla. Dr Burgos soy docente mi nombre Ruth Elena Jordan Posu, trabajo en la Inst Educativa Politecnico la Milagrosa, barrio Carlos Alberto Guzmán Pto Tejada Cauca. Dí vida al museo etnográfico la Milagrosa, en el los estudiantes retoman su identidad reencontrandose con su historia, nuestro blogger museo etnográfico la milagrosa en Google, lo invito a que lo visite,comente y enriquezca nuestro trabajo, por el bien de nuestra historia y la identidad de nuestros jovenes. Gracias
Sabe Usted, del problema social que vive nuestro barrio, lo invito a que nos visite y haga parte de nuestro sueno, sacar adelante estos jovenes que por destino de la vida, mañana empunaran un arma o serán parte del recuerdo nuestro.
Gracias.

Unknown dijo...

hasta que por fin encontré parte de la historia del origen de mi apellido, pero creo que aun faltan cosas por contar

 
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